lunes, 29 de febrero de 2016

Lluvia de ceniza mortal.

Hace 5 millones de años un volcán entró en erupción en la actual Nebraska; y como el Vesubio sobre Pompeya, expulsó una enorme nube de cenizas. El cielo se tornó gris y la ceniza descendió cubriendo cientos de kilómetros cuadrados.

Una manada de Teleoceras, un tipo de rinoceronte de hábitos acuáticos, fue víctima de aquella prehistórica erupción. El entorno pantanoso donde se encontraban en ese momento, se mezcló con la ceniza volcánica y volvió el área irrespirable. Lentamente los cuerpos quedaron cubiertos y así permanecieron hasta nuestros días.

Al desenterrar un esqueleto prehistórico éste suele estar con los huesos dispersos e incompleto.  Pero en este yacimiento de Nebraska todos los esqueletos desenterrados están articulados, algo excepcional. La forma rápida en la que los cadáveres fueron sepultados ayudó a su conservación.

Hoy en día podemos visitar una parte del yacimiento. Es tan extenso que las excavaciones se han centrado sólo en un área, donde se construyó un enorme pabellón. De esta forma los esqueletos de Teleoceras están protegidos de la erosión, del calor y de la humedad.


Lejos de agotar su potencial las excavaciones se suceden hoy en día dentro del pabellón. Y fuera cientos de rinocerontes Teleoceras esperan que el yacimiento sea ampliado y su legado de huesos y cenizas, descubierto.


En el pasado ha habido muchas "Pompeyas", personas y animales sepultados por el manto gris de la muerte. Made in Pangea os seguirá trayendo historias de nuestro remoto pasado.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.hirmagazin.sulinet.hu
Fotografías: honest-ab.blogspot.com, crazymountainman.blogspot.com.
Fuentes: 
- McKenna, Malcolm C.; Bell, Susan K. (1997). Classification of mammals: above the species level. Nueva York: Columbia University Press.
- Prothero, Donald R. (2005). The evolution of North American rhinoceroses. Nueva York: Cambridge University Press.

Altamira huérfana.

Jose Antonio Lasheras nos dejó el día 26 de Febrero de 2016. Altamira, como muchos medios reflejan, quedó huérfana. Lasheras nació en Barcelona en 1956, pero fue la cueva de Altamira la que lo sintió surgir de sus entrañas en 1991, cuando fue nombrado director del Museo Nacional y Centro de investigación de Altamira.

Jose Antonio Lasheras.
La cueva, madre protectora; Lasheras, custodio del legado milenario. La combinación perfecta que durante 25 años hizo de dicho Museo un lugar de referencia mundial y cambió el concepto museístico que se tenía sobre las cuevas rupestres.

El proyecto estrella fue la recreación milimétrica de algunas zonas de la Cueva de Altamira. Proyecto costoso y arriesgado que funcionó a la perfección incrementando las visitas y la curiosidad por el mundo de las cavernas. La cueva original llevaba cerrada años por un alto riesgo biológico que podía hacer desaparecer las pinturas. En 2001 la Neocueva, como fue bautizada la recreación, fue inaugurada y permitió a miles de personas. La alternativa perfecta para conservar las pinturas originales y al mismo tiempo contemplar la copia más exacta del mundo del Santuario de Altamira.

Sala de los bisontes de la Neocueva.
¿Una cueva de plástico? En un principio quien escribe estas líneas fue reacio al "experimento", pero he de reconocer que la intención es loable y el trabajo de la Neocueva es impresionante. 

Lasheras nos ha dejado, pero su espíritu sigue en la cueva. Gracias Jose Antonio por ser el hijo de la cueva.


Autor: Germán Zanza López.
Fotografías: telecinco.es, 20minutos.es, eldiariomontanes. es.

jueves, 25 de febrero de 2016

Los dragones del Pérmico.

Los dragones están presentes en muchas mitologías alrededor del mundo, principalmente en Europa y Asia. El origen de estos seres mitológicos no se puede precisar y dedicaremos un tema en el blog a tratar este asunto concreto. Hoy sin embargo os presentamos un "auténtico" dragón.


Durante el Pérmico, en Alemania, vivieron un tipo de reptiles arborícolas. Probablemente no escupían fuego, y su tamaño no superaba los 50 cm de longitud. Tampoco era un reptil volador, pero sí capaz de planear. Visto así, será mejor decir que los Coelurosauravus pterosaurheresies, son una imitación de lo que hoy conocemos como "Dragones".

Fósil de Coelurosauravus.
Sin embargo su esqueleto y cráneo recuerdan a los de las ilustraciones del medievo europeo, y si lo representáramos a una escala mayor satisfaría el imaginario popular. Animales similares existen hoy en día pero ninguna especie posee púas o pinchos en el cráneo como esta especie, y tampoco ninguna presenta una morfología tan estilizada y análoga con los míticos dragones.

Cuando vi por primera vez ilustraciones de los esqueletos de Coelurosauravus, pensé que se trataba de una broma, o de la fantasía de un paleoartista. Sin embargo un mundo real de criaturas peculiares se abrió ante mí. Peculiares y excéntricos reptiles que iré trayendo poco a poco al blog.

Ilustración esqueleto de Coelurosauravus.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: www.reptileevolution.com, Masato Hattori.
Fotografías: mnf.uni-greifswald.de.
Fuentes: 
- Fraser NC, Olsen PE, Dooley AC Jr and Ryan TR 2007. A new gliding tetrapod (Diapsida: ?Archosauromorpha) from the Upper Triassic (Carnian) of Virginia. Journal of Vertebrate Paleontology 27 (2): 261–265.
- Frey E, Sues H-D and Munk W 1997. Gliding Mechanism in the Late Permian Reptile Coelurosauravus. Science Vol. 275. no. 5305, pp. 1450 – 1452
DOI: 10.1126/science.275.5305.1450


jueves, 18 de febrero de 2016

Megapiraña.

Un fragmento de maxilar hizo realidad el sueño de cualquier cineasta de serie B. Lejos de tamaños épicos pero suficientemente grande para inspirar miedo, así es la piraña prehistórica descubierta en Argentina, denominada Megapiranha paranensis. 

 
Por el estudio de sus dientes sabemos que al igual que las pirañas actuales tenía los dientes triangulares y aserrados por ambos lados, mordedura simétrica que hacía encajar los dientes superiores e inferiores a la perfección en una mordida rápida y efectiva.

Fragmento maxilar Megapiranha.
Al descubrirse un ejemplar tan grande de piraña los científicos suponen que el clima era más cálido y que ese hábitat estaba conectado con la cuenca amazónica.
Hoy en día las diferentes especies de pirañas viven únicamente en América del Sur y no todas son carnívoras. Algunas especies se han especializado en el consumo de vegetales y frutas de forma habitual o esporádica. Por lo tanto no podemos asegurar que Megapiranha paranensis fuera carnívora, aunque es muy probable que sí lo fuera.

Se han realizado estudios de la potencia de su mordisco comparándolo con el de su pariente vivo más grande, la piraña negra (Serrasalmus rhombeus). Los resultados obtenidos otorgan a la Megapiraña una fuerza mínima de 1.240 Newtons y podría llegar hasta los 4.790 N, una potencia equivalente a 500 kilogramos. La clave de una fuerza tal se debe a un músculo que se encuentra localizado sobre y detrás de su mandíbula. 

Tamaño comparado de Megapiranha.
Otras muchas incógnitas rodean a esta criatura extinta. ¿Acudían en grupo ante una presa herida como lo hacen actualmente las pirañas de vientre rojo? De ser así hubiera sido mejor mantenerse seco y alejado de ese Amazonas primitivo, salvo que quisiéramos probar en nuestras carnes el mordisco más potente del Mioceno.


Autor: Germán Zanza López.
Imágenes: Piraña 3D.
Fotografías: Nature.
Fuentes:
- Revista Nature.

miércoles, 17 de febrero de 2016

El dinosaurio Aye-Aye.

Ilustración de Epidendrosaurus.
En ocasiones los paleontólogos describen una especie a partir de un único ejemplar. Cuando ese  ejemplar es un individuo inmaduro las incógnitas aumentan, su tamaño es imposible de determinar al igual que su apariencia física, al no saber que cambios aguardan al llegar la madurez sexual.

Estos son algunos de los problemas que presenta Epidendrosaurus, un pequeño dinosaurio, del tamaño de un gorrión, que vivió en China durante el Jurásico. 


El fósil está bien conservado y gracias a él sabemos que tenía plumas y que su morfología estaba adaptada a la vida arborícola.


Todos los datos aportados hasta ahora hacen de este dinosaurio un animal interesante, pero es una curiosa adaptación de la mano la que ha traido al Epidendrosaurus a este blog.
Al ver una imagen de este dinosaurio, una imagen de un mamífero actual vino a mi mente. El Aye-Aye es un lémur de Madagascar en peligro de extinción. Su apariencia es poco "atractiva" y se le considera un animal "feo" aunque sumamente interesante.


Comparten Epidendrosaurus y Aye-Aye, una adaptación similar en sus manos. Sabemos que Aye-Aye utiliza sus afilados incisivos para morder la corteza de los árboles y acceder a los conductos huecos donde crecen las larvas de algunos insectos y utilizando su largo y delgado dedo extrae dichas larvas para alimentarse de ellas.
 
Izquierda Aye-Aye; Derecha detalle de la mano del Aye-Aye.

Las similitudes entre ambos animales la verdad es que sorprenden, ya que ambos ocupan un nicho ecológico similar y tienen morfologías parecidas. Quizás nuevos fósiles hagan cambiar de parecer a los paleontólogos o confirmen sus teorías, pero como ocurre en muchas ocasiones en esta ciencia, tocará esperar. 


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: Román García Mora.
Fotografías: National Geographic.
Fuentes: 
- Zhang, F., Zhou, Z., Xu, X. y Wang, X. (2002). "A juvenile coelurosaurian theropod from China indicates arboreal habits". Naturwissenschaften, 89(9): 394-398.
Czerkas, S.A., and Yuan, C. (2002). "An arboreal maniraptoran from northeast China."