sábado, 8 de julio de 2017

Un cocodrilo terrestre con una sonrisa letal.

Hace 112 millones de años, un grupo de "cocodrilos" se adaptaron a la vida terrestre, sus extremidades se alargaron y se situaron más verticales respecto al tronco. Esto les permitió ser más ágiles y veloces en tierra firme, y cazar de forma más eficiente a sus presas, aunque no todos eran carnívoros.

Los descubridores, junto a mandíbulas de Razanandrongobe.

Si algo tiene de curioso este suborden de reptiles denominados notosuchia, es que presenta formas herbívoras, omnívoras y carnívoras. Cubriendo varios nichos ecológicos y adaptándose de forma asombrosa a sus entornos.

Pero la ciencia ahora tiene que corregir algunos aspectos de los notosuchia al realizar un nuevo descubrimiento. Hay que desplazar hasta el Jurásico la aparición de estos "cocodrilos terrestres", ya que el Razanandrongobe vivió en el Jurásico hace 160 millones de años. Además supera en tamaño al Barinasuchus de 6 metros de longitud, el notosuchido más grande conocido, y es que Razanandrongobe era un peso pesado de 8 metros de longitud.

Recreación de Razanandrongobe.
Por si fuera poco, su mandíbula estaba llena de enormes dientes. Los científicos que lo han descrito comparan su dentadura con la del Tyrannosaurus rex, y es cierto que hay semejanzas entre ambos animales. Son a fin de cuentas dientes muy robustos y poderosos, poseedores de una mordida mortal y potente. Era sin lugar a dudas el megadepredador de su ecosistema. 

Ojalá Madagascar, lugar donde se ha descubierto el fósil, aporte nuevos restos que completen el puzzle de este magnífico animal. Aunque sabemos lo suficiente para temer a esta "boca con dientes". Escapar a su paso veloz sería difícil, pero aún sería más complicado sobrevivir a su mordisco letal.  Y es que uno al ver el fósil solo puede alegrarse de vivir 160 millones de años después de su existencia y maravillarse ante tan fascinante depredador.


Autor: Germán Zanza López.
Ilustraciones: Fabbio Manucci.
Fotografías: www.cdn.sci-news.com
Fuentes:
- Sakalavae, a gigantic mesoeucrocodylian from the Middle Jurassic of Madagascar is the oldest known notosuchian. Autores: Cristiano Dal Sasso, Giovanni Pasini, Guillaume Fleury, Simone Maganuco. 
- www.elpais.com


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domingo, 2 de julio de 2017

Un muro "de dinosaurios".

El sueño de cualquier paleontólogo es encontrar un yacimiento que marque su vida y su carrera profesional. Que en él aparezca una nueva y peculiar especie de dinosaurio o un ejemplar con una conservación que deje boquiabiertos a curiosos y expertos.

En China, en el municipio de Chongquing, el sueño es una realidad; una realidad que por sus dimensiones puede cumplir el sueño, no de uno, sino de decenas de paleontólogos. El descubrimiento se realizó por casualidad en 2015, fueron los vecinos de Pu'an quienes encontraron los primeros huesos fosilizados y alertaron a los científicos.

El resultado obtenido durante dos años de excavaciones es un océano tempestuoso de números que marea a cualquiera: Una pared de 8 metros de altura y más de 150 metros de longitud, más de 5.000 fósiles del período Jurásico con entre 180 y 160 millones de años. Los dinosaurios identificados in situ corresponden a 4 grupos: Sauropodomorfos, terópodos, ornitópodos y tireóforos. Aunque hay que esperar para concretar las especies.

A) Tireóforo. B) Terópodo. C) Ornitópodo. D) Sauropodomorfo.

Los huesos tienen varias tonalidades, desde el gris oscuro hasta tonos rojizos, y aparecen de forma abundante muy juntos unos de otros. Lo que evidencia que los cadáveres fueron acumulados en una misma zona, probablemente llevados por algún tipo de corriente ya que en aquel momento ese lugar era un lago. Las causas de la muerte las desconocemos y solo nos queda conjeturar a espera de que la investigación avance. Puede que lluvias torrenciales y crecidas esporádicas de los cauces de ríos cercanos, tuvieran algo que ver con la muerte y acumulación de los cadáveres. Quizá dichos ríos conectaban con el lago y de ahí su potencial fosilífero.
 
Vista general del yacimiento.

Gracias a yacimientos como el de Chongquing podemos entender mejor a los animales que vivieron durante el Jurásico, y el paleontólogo vive el sueño imposible junto al hueso rojo.


Autor: Germán Zanza López.
Fotografías: www.nationalgeographic.com, www.taringa.net.
Fuentes:
- www.nationalgeographic.com
- www.europapress.es
- www.thebestchinanews.com
- www.top-news.top


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